Publicado el 12/02/2019

Sal y anticongelante: el nuevo método de almacenamiento de energía

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El abastecimiento a partir de las energías renovables es el indiscutible objetivo al que se aspira con la transición energética que se está planteando a nivel global. Pero el gran problema que aún no se ha resuelto con respecto a su uso es el almacenamiento de energía. Mucha de la energía que se capta no se puede utilizar al momento, por lo que se desperdicia, y, a su vez, en momentos de demanda ocurre que no hay energía disponible. Por ello, el denominado Project Malta está tratando de buscar un método alternativo a las baterías: el almacenamiento de energía mediante sal fundida y anticongelante.

El proyecto Malta

El proyecto Malta nació en el año 2017 como proyecto pionero de X, el cual es un grupo de inventores y emprendedores que se dedican a buscar nuevas y útiles tecnologías. El proyecto nació amparado por Alphabet (empresa de Google), y ha conseguido en poco más de un año 26 millones de dólares de inversión para arrancar. Entre sus inversores se encuentran nombres como el de Bill Gates (cofundador de Microsoft) o Jeff Bezos (fundador de Amazon). Malta, que gracias a las inversiones se ha convertido en una empresa independiente, pretende competir con otras empresas en materia de almacenamiento de energía, como las baterías de la corporativa Tesla.

Funcionamiento del sistema

Para hacer funcionar este nuevo sistema, tal y como explican en su propia web, primero se ha de conseguir energía utilizando, por ejemplo, unas placas solares fotovoltaicas o un aerogenerador. La energía eléctrica generada se utiliza entonces para hacer funcionar una bomba de calor que la convierte en energía térmica. Entonces el calor se almacena en forma de sal fundida, mientras el frío se almacena en a través de anticongelante. Finalmente, la diferencia de temperatura puede ser aprovechada otra vez por un motor térmico para producir electricidad en el momento deseado.

El objetivo de Malta es crear un sistema viable tanto económicamente como desde la perspectiva medioambiental. Para ello utiliza materiales baratos, como tanques de acero, aire, líquidos refrigerantes o sal. Su vida útil es de aproximadamente 40 años, y su impacto ambiental es mínimo.

Aplicaciones

Malta está ahora trabajando en construir y vender plantas de almacenamiento de energía industriales y a escala, que podrán ser ubicadas en cualquier lugar del mundo. El equipo está ahora trabajando también en una planta piloto de gran capacidad de almacenaje, que pruebe la validez de la planta a nivel comercial. En caso de que los prototipos sean viables y de que se pruebe su validez para el mercado, las plantas de almacenaje de energía de sal y anticongelante pueden postularse como una de las soluciones para el aprovechamiento total de las energías renovables.

A su vez, los creadores del sistema también han afirmado que, aunque el objetivo sea el funcionamiento con las plantas renovables, el equipo también puede funcionar con electricidad de la red. Es decir, que valdría para almacenar cualquier tipo de energía eléctrica independientemente de su origen.

Futuro energético

La conclusión que se puede sacar de este tipo de proyectos innovadores es muy positiva. En el momento en el que las grandes empresas como Google o incluso los grandes inversores comienzan a apostar por tecnologías verdes, significa que la sostenibilidad empieza a ser una prioridad. La transición energética va a ser un proceso difícil. Décadas de tradición dependiendo de los combustibles fósiles están lastrando el cumplimiento de objetivos propuestos por acuerdos como el de París. Pero proyectos como este revelan que la luz al final del túnel puede estar más cerca de lo que se piensa.

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