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Ley de Cambio Climático y Transición Energética en España

Cada año, las tendencias van poniendo más y más en evidencia que el calentamiento global es una realidad a la que debemos hacer frente. Este fenómeno va a traer consigo fenómenos meteorológicos extremos más frecuentes e intensos, sequías o desertización, y otros efectos climáticos que aún son una peligrosa incertidumbre. Por ello, como especie, debemos cambiar el modelo nocivo de producción y consumo que nos está llevando al sobrecalentamiento del planeta, modificando nuestros hábitos y nuestra forma de obtener energía. Para sumarse a este cambio, el Gobierno de España prepara para antes del final del año 2018 la Ley de Cambio Climático y Transición Energética.

Acuerdo de París

En el año 2015, 195 países firmaron el llamado Acuerdo de París, el primer acuerdo vinculante firmado hasta la fecha. Este tratado es una continuación de otro acuerdo como es el de Kioto, en el que también se establecieron objetivos ambientales. En el Acuerdo de París, lo que se busca es mantener a largo plazo el incremento de la temperatura global, en comparación con las épocas preindustriales, muy por debajo de los 2ºC, y si es posible, limitarlo a 1,5ºC. Limitar las emisiones mediante control y transparencia, y también buscando la cooperación y el desarrollo de los países. Si queréis conocer todos los entresijos de este acuerdo podéis descargarlo aquí.

Transición energética global

Para conseguir todos los objetivos ambientales que se marcan en acuerdos como el de París, se debe llevar a cabo, entre otras cosas, una transición energética a nivel global. Esto implica dejar de lado los combustibles fósiles, cuya quema para la obtención de energía genera compuestos que contaminan la atmósfera y cuya acumulación causa el efecto invernadero que calienta el planeta. Poco a poco se han de ir dejando de lado estas prácticas, sustituyéndolas por otras más limpias, renovables y sostenibles.

España: Ley de Cambio Climático y Transición Energética

Con esta nueva ley que prepara el Gobierno de España, pretende que el país se sume de forma más comprometida a este cambio global. Esta ley será una respuesta a las descuidadas políticas ambientales españolas, que la han llevado a aumentar los niveles de emisiones de gases de efecto invernadero entre el 2014 y el 2017.

Según ha informado el gobierno, esta ley propondrá objetivos claros y ambiciosos para la reducción de las emisiones, marcará el camino hacia la descarbonización y exigirá a las empresas la evaluación del riesgo ambiental que implican los gases de efecto invernadero. Esto se comprobará desde una comisión independiente, y se valora también la creación de una fiscalía ambiental que persiga las malas prácticas.

Teresa Ribera, ministra para la Transición Ecológica, ha hablado de una descentralización del sistema energético, basándolo más en la demanda en vez de en la oferta. La ministra también ha hablado de las energías renovables, y ha comentado que es imprescindible un impulso del autoconsumo, apostar por la movilidad sostenible y realizar cambios reales en el modelo de producción de energía.

Si queréis conocer el comunicado de Teresa Ribera en su totalidad, podéis verlo aquí.

Nos afecta

El uso indiscriminado de combustibles fósiles puede traer consigo el agotamiento de estos, así como un cambio climático que genere escasez de agua o de alimentos. Todos estos aspectos pueden causar en el futuro conflictos armados importantes si no se previenen. Por otro lado, todos los tipos de contaminaciones afectan también a nuestra salud y bienestar, por no hablar de todos los estragos naturales que ya está causando en nuestro planeta y en las especies que en él viven. La aplicación comprometida de leyes como la que promete ser la Ley de Cambio Climático y Transición Energética son necesarias para asegurar, ya no sólo el futuro natural de la Tierra, sino el de la propia especie humana.

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Eduardo
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Eduardo

La implantación de las renovables cómo principal fuente energética no se logrará si no se invierte en sistemas de acumulación masiva de energía.
Bombeo de agua hacia la altura o elevación de pesos que puedan ser recuperados cuándo la demanda energética así lo requiera.