Publicado el 24/07/2019

Fachada verde y cubierta vegetal en los edificios y en las ciudades

La integración de la vegetación en la arquitectura es un recurso sostenible que mejora la calidad de los edificios y de las ciudades. Ambos sujetos se fusionan en un proceso simbiótico del cual lo construido se beneficia de todas las virtudes del elemento vivo que es la vegetación.  Es una especie de comensalismo.

La manera de integrar la vegetación en los edificios consiste en que forme parte de su envolvente térmica. Puede ser un componente más en las fachadas. Ya sea como colchón térmico o como elemento de protección. Pero también puede formar parte de las cubiertas de los edificios como soporte para el crecimiento de especies promoviendo la biodiversidad.

El impacto de las fachadas y cubiertas vegetales en el entorno urbano

A una escala mayor a la del edificio las fachadas verdes y cubiertas vegetales mejoran la calidad ambiental en el entorno urbano. Desde el punto de vista estético las fachadas vegetales mejoran  la imagen visual del espacio público. Aportan color transformando calles y plazas en lugares agradables para su disfrute. Pero desde el punto de vista ambiental generan ambientes sanos en un entorno contaminado.  

Cualquier fachada y cubierta vegetal mejora la calidad del aire exterior y reduce la contaminación acústica. Por un lado la vegetación absorbe las partículas finas contaminantes en un proceso de purificación y  transforma el CO2 en oxígeno en el proceso natural de la fotosíntesis. Por otro, reduce el ruido ambiental generado por el tráfico creando espacios tranquilos para la convivencia.

Las fachadas y cubiertas vegetales también reducen el efecto isla de calor. Un fenómeno que aumenta la temperatura en las ciudades como consecuencia del calor absorbido por el asfalto, los pavimentos oscuros y los materiales de construcción de los edificios. Tanto la vegetación como el sustrato son capaces de absorber el exceso de radiación solar comportándose como sumideros térmicos. Igual que lo hace el cielo nocturno siempre que esté despejado, sin nubes ni contaminación.

Otra de las ventajas de las cubiertas vegetales en las ciudades consiste en que colabora en la gestión del agua de lluvia. Especialmente útil cuando se suceden lluvias intensas y en breve espacio de tiempo. La vegetación y el sustrato retienen el agua de lluvia, de la cual parte se evapora y el resto se evacua de forma paulatina. Por lo tanto reducen la presión en el alcantarillado municipal y previenen de desbordamientos.

Las fachadas y cubiertas vegetales como estrategia sostenible en el diseño edificios

Volviendo a la escala del edificio, las fachadas y cubiertas vegetales actúan como elemento de protección. En primer lugar porque reducen el ruido exterior que se puede transmitir hacia el interior de los edificios.  En segundo lugar porque protegen  del viento y de la lluvia, aumentando por lo tanto su vida útil. Y en tercer lugar porque bloquean la radiación solar mejorando el comportamiento térmico de los edificios.

La masa vegetal y el sustrato proporcionan por un lado aislamiento e inercia térmica, regulando y estabilizando respectivamente la temperatura en el interior de los edificios. Por otro lado, proporcionan sombra, especialmente útil en verano en superficies acristaladas, evitando así el sobrecalentamiento en el interior.

Conclusión

No cabe duda que las fachadas y cubiertas vegetales aportan múltiples beneficios y seguramente será un recurso cada vez más utilizado en el diseño verde de edificios. Países como Francia y Dinamarca, por ejemplo, lo tienen claro y lo incluyen en su legislación como exigencia en la construcción de edificios de obra nueva.

Artículo realizado por Paula Serrano Yuste, Arquitecta especialista en Certificación Energética de edificios LEED AP BD+C

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