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Aislamiento acústico sin obra: soluciones para evitar el ruido

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El ruido, entendido como un sonido molesto, también es denominado contaminación acústica. Este fenómeno tiene como origen las actividades humanas (tráfico, industrias, locales de ocio, aviones…), que producen efectos negativos sobre los seres vivos que se ven expuestos a él. Un hogar sometido a a la contaminación acústica puede derivar en la alteración del bienestar y del descanso, necesario para desarrollar nuestras actividades sociales y laborales de forma eficiente. Por ello, hoy os hablaremos de cómo aislar nuestra vivienda sin la pesada labor de realizar obras.

Aislamiento con placas de yeso

Según el Instituto Nacional de la Vivienda (INE), el ruido es el principal inconveniente para el 40% de los hogares españoles que declaran tener algún tipo de problema en su vivienda. Y la mayoría de estas viviendas no le ponen solución, dando por hecho que el aislamiento va a suponer un trastorno debido a las obras. Pero lo cierto es que existen soluciones, como las placas de yeso laminadas (generalmente reconocidas como pladur), que aíslan la vivienda sin la necesidad de realizar obras.

Las placas de yeso laminadas resultan idóneas para este tipo de casos, ya que proporcionan una atenuación del ruido hasta en un 50%, sin apenas aumentar el grosor del tabique estándar de nuestra envolvente. Y también, gracias a la versatilidad de colocación que proporcionan sus diferentes tipos de sistemas constructivos, ya que se pueden colocar en tabiques, trasadosados o techos, las placas de yeso consiguen reducir los niveles de ruido sean cuales sean su origen y procedencia.

Para terminar, este material proporciona, aparte del aislamiento acústico, un aislamiento térmico que mejora las prestaciones de la envolvente del edificio. Esto contribuye a evitar pérdidas o entradas de calor innecesarias, aislando mejor el edificio y reduciendo los consumos de los equipos de climatización.

Otras formas de aislamiento sin obra

Evitar la obra y sus derivados costes y consecuencias para el hogar también es posible con otros tipos de aislamientos que también son efectivos.

El aislamiento por proyectado

Este es un tipo de material que se adhiere directamente a tejados o paredes. Una de las principales ventajas de aplicarlo en obra nueva, es que no deja puentes térmicos, ya que cubre de forma homogénea toda la superficie. Uno de los ejemplos es el aislante de celulosa, que puede proyectarse tanto en paredes, techos o suelos de diversos materiales como ladrillo, piedra u hormigón. Su proceso de aplicación se realiza con el material húmedo, utilizando un sistema específico que aporta agua a la guata de celulosa, proyectando la mezcla hacia la pared, donde se adhiere y se seca.

El aislamiento por insuflado

Este tipo de aislamiento rellena las cámaras de aire de la envolvente de material aislante, ya sea insuflándolo desde el exterior o el interior de la casa, según las características de la construcción y de la zona que se quiere rellenar. Se hace un pequeño boquete (o varios), y a través de él se introduce, gracias al equipo de insufle, el material aislante. Este puede ser celulosa, lana mineral, fibra de madera, bolitas EPS… Y este tipo de aislamiento también conlleva cierta mejora en el aislamiento térmico, aunque esto variará bastante en función de la transmitancia del material elegido.

Por lo tanto, todas estas técnicas permiten aislar nuestra vivienda de manera rápida y sin hacer obras aparatosas. Tras realizar un análisis de las necesidades de nuestra vivienda, y la elección idónea del material aislante, los profesionales pueden aislar nuestra vivienda de forma eficaz en pocas horas o días. Por ello, los aislantes acústicos como las placas de yeso son idóneos para el aislamiento acústico.

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