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¿Cómo solucionar la pobreza energética?

Rehabilitación de viviendas en SestaoFacebooktwittergoogle_pluslinkedinmail

La incapacidad de mantener la vivienda a una temperatura adecuada durante el invierno es lo que conocemos como “pobreza energética”. A pesar de que la climatología es más benévola que en muchos otros países europeos, España es el cuarto país de Europa con mayor número de ciudadanos en situación de pobreza energética. En España, unos 4 millones de españoles padecen pobreza energética y un 17%, el equivalente a unos 7 millones de personas, dedica un gasto desproporcionado de sus ingresos al pago de las facturas energéticas, (un 10% de los ingresos),

Durante estos días,  del 17 al 22 de febrero se celebra la Semana de la Pobreza Energética, en conmemoración a las olas de frío que recorrieron Europa en febrero de 1956. Durante ese mes, Europa soportó unas heladas excepcionales y un frío intenso durante casi un mes, completando el invierno más duro en Europa y España desde que se tienen registros.

Como recordamos en este artículo, “La rehabilitación energética de edificios como solución a la pobreza energética” la pobreza energética es el resultado de una combinación de varios factores como son los elevados precios de la energía, la disminución de las rentas familiares como consecuencia de la crisis económica y la escasa eficiencia energética de las viviendas en nuestro país, que requieren de una gran demanda energética para mantener unos niveles de confort óptimos en las viviendas.

Soluciones a la pobreza energética

Medidas de tipo social

La ACA,  Asociación de Ciencias Ambientales, es una de las asociaciones que más implicadas están en la divulgación y solución a la pobreza energética y  propone tomar una serie de medidas, que combinen el corto y largo plazo con el objetivo de erradicar esta problemática en nuestro país. Si bien, las medidas a corto plazo, son fundamentalmente de tipo social y no contribuyen a solucionar el problema de raíz, sirven para proteger a las personas que en un momento de su vida pasan por esta situación.

Dentro de las medidas cortoplacistas de tipo social encontramos: impedir el corte de suministro energético durante el invierno, habilitar ayudas asistenciales para comida, pagos de facturas energéticas, redefinición de bono social, definición de “consumidor vulnerable, establecimiento de facilidades de pago por las comercializadoras de energía para hacer frente a las facturas y mejoras en la coordinación y gestión de agentes implicados, entre los servicios sociales de los ayuntamientos y las compañías energéticas.

Rehabilitación energética de edificios

Pero desde luego, son las medidas  a largo plazo las que ayudarán a reducir el índice de pobreza energética en nuestro país como son incentivar la rehabilitación energética de edificios y desarrollar una cultura energética que favorezca el ahorro de energía y la eficiencia energética.

El gasto en climatización puede suponer el 50% del gasto en energía doméstica de un hogar, por tanto, la rehabilitación energética de edificios es beneficiosa en cuanto a que contribuye a reducir la demanda energética del edificio.

“La principal dificultad de poner en marcha todo este tipo de medidas son la elevada inversión que requieren”, remarcan desde ACA. Medidas como mejorar la envolvente térmica, mejorar la eficiencia energética de las instalaciones, incorporación de  fuentes de energía renovables, de nuevas tecnologías y gestión energética son las que realmente harán que el hogar salga de la situación de vulnerabilidad energética en la que puede encontrarse en periodos de crisis o ante posibles incrementos de los precios de la energía”. Sin embargo, desde la ACA también alertan de la elevada inversión que requieren estas medidas.

Como término medio, La ACA propone una serie de medidas relacionadas con la mejora de la eficiencia energética en el hogar, denominadas ”microrreformas de bajo coste”, enfocadas a minimizar las pérdidas de calor que se producen en el hogar y, por tanto, el gasto energético. Entre ellas, la instalación de burletes en puertas y ventanas, cortinas,.. elementos reflexivos tras los radiadores para evitar las pérdidas de calor por la fachada, etc.  Son medidas con un coste muy bajo o casi nulo que podrían suponer pequeños ahorros en las facturas de energía doméstica de muchos hogares con una inversión moderada. Además, la limitada inversión necesaria haría posible alcanzar con dichas medidas a un gran número de hogares.

Educación y cultura energética

Es necesario que desde administraciones, empresas, medios de comunicación se inculque y promocione una mayor cultura sobre eficiencia energética y ahorro de energía. El ciudadano tiene que conocer las ventajas que le proporciona invertir en mejorar la eficiencia energética de su hogar para mejorar su calidad de vida, salud, conocer el retorno de la inversión que se produce tras invertir en medidas de eficiencia energética y educar en la cultura del ahorro.

Estamos ante un problema de índole social que requiere de la implicación de diversos agentes. Si bien las medidas de protección social son  necesarias, la rehabilitación y mejora de la eficiencia energética de las viviendas es la medida que a largo plazo mayores beneficios tendrán para reducir la pobreza energética.

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