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Edificios que ahorran energía: los beneficios de los sistemas pasivos

Casa pasiva realizada por Papik Cases PassivesFacebooktwittergoogle_pluslinkedinmail

A partir de 2020, y según la Directiva relativa a la eficiencia energética de los edificios, será obligatorio que los edificios de nueva construcción se construyan en base a unos estándares de consumo de energía casi nulo (en el caso de los edificios públicos la obligación es a partir de 2018). Los edificios de consumo de energía casi nulo (EECN) son más que una tendencia en la construcción y en rehabilitación ya que su principal objetivo es reducir el consumo de energía en la edificación, un consumo que concentra el 17% del consumo de energía final y el 25% de la demanda de energía eléctrica.(Datos del estudio del IDAE: Análisis del consumo energético del sector residencial en España, 2011).

Uno de los estándares de construcción para conseguir edificios que ahorran energía es el estándar Passivhaus, un estándar de construcción nacido en Alemania, que cuenta con grandes ventajas para mejorar la Eficiencia energética en edificación ya que, siguiendo sus pautas de construcción se consigue un elevado confort interior con un consumo de energía muy bajo.

Ahorrar energía desde el momento en que se construye un edificio se perfila como una de las alternativas más eficaces para reducir el consumo de energía en este sector. Pero, ¿cómo consigue el estándar Passivhaus ahorrar energía a la hora de construir un edificio? La respuesta es una combinación de varios factores entre los que destacan un cuidado máximo en el aislamiento y la ventilación controlada junto con otros aspectos bioclimáticos que pueden influir en el mayor aprovechamiento de la luz natural y en una buena orientación.

Te mostramos los 5 principios básicos para conseguir una casa pasiva, es decir, un edificio que ahorra energía:

Vista general de la casa realizada por Papik Cases Passives
Passivpalau, casa pasiva construida por la empresa Papik Cases Passives

Alto aislamiento térmico

El aislamiento es un aspecto clave para ahorrar energía en la edificación. Aumentar el espesor de los aislamientos térmicos reduce las pérdidas de calor en invierno y las ganancias de calor en verano. Con una baja transmitancia térmica (VALOR-U) de los cerramientos exteriores baja también la demanda de energía para climatizar los edificios.

En función del clima, se puede optimizar el espesor del aislamiento térmico hasta encontrar el punto de inflexión, a partir del cual el aumento de grosor es muy poco relevante para la mejora de la eficiencia energética teniendo en cuenta el incremento del coste.

Hermeticidad de la envolvente térmica

Para garantizar un menor consumo de energía se requiere una excelente estanqueidad de la envolvente del edificio. Es importante que una sola capa hermética al aire cubra todo el edificio para evitar orificios y flujos de aire entre el interior y el exterior a través de grietas y huecos, que tienen un alto riesgo de provocar condensaciones en la construcción.

La estanqueidad puede comprobarse por el llamado Blower-door-Test (prueba de presurización) que consiste en un ventilador colocado en una puerta o ventana exterior creando una diferencia de presión de 50 Pa y el resultado de la prueba de la presurización de la envolvente exterior del edificio según la norma EN 13829, debe ser  inferior a 0.6 renovaciones de aire por hora (valor de estanqueidad 50 Pa).

Ausencia de puentes térmicos

Para garantizar la estanqueidad y el aislamiento térmico deseado, se controla de forma rigurosa la eliminación de los puentes térmicos ya que perjudican la eficiencia energética del elemento constructivo.

Los puentes térmicos son lugares de geometría lineal o puntual del cerramiento exterior donde el flujo de energía es más grande respecto a la superficie “normal” del cerramiento. Siguiendo unas pocas reglas simples, tal y como indica el estándar Passivhaus, es posible eliminar los efectos de los puentes térmicos.

Ventanas y puertas de altas prestaciones

Las zonas más débiles de la envolvente de un edificio son las ventanas. Por ello, es fundamental contar con carpinterías y vidrios de muy alta calidad con el fin de limitar al máximo la fuga de energía a través de ellas.

Se ha de poner mucha atención en su correcta ubicación y ejecución, utilizando ventanas con doble o triple vidrio (rellenas de argón o criptón) y además optar por vidrio bajo emisivo, es decir, aquel que refleja el calor al interior de la vivienda en invierno, y lo mantiene en el exterior en verano.

Ventilación mecánica con recuperación de calor

Consiste en recuperar gran parte de la energía que sale hacia fuera, renovando el aire utilizado, de malas características higiénicas,  para pre-acondicionar el aire fresco y conseguir mayor calidad del aire. La recuperación del calor es un aspecto clave de las casas pasivas, ya que consiguen minimizar la demanda energética del edificio a través de la renovación de aire.

¿Cómo se consigue? Para edificios de tipología Passivhaus se fija un límite en la demanda de calefacción y refrigeración de aproximadamente 15 kWh/m2a.  Se establece, cada hora, una renovación de aire de aproximadamente 1/3 del volumen de los espacios, de acuerdo con la EN 15251.

Con este caudal de aire fresco, podemos aportar unos 10 W/m2 de calor, y 7 W/m2 de frío en el edificio. Esta cantidad de energía necesaria para acondicionar los espacios no es muy grande y  es suficiente para poder prescindir de un sistema convencional de radiadores o de un suelo radiante, con el correspondiente ahorro económico que ello supone.

Ejemplo de casa pasiva, la casa Passivpalau

La casa Passivpalau que vemos en las fotos es una casa pasiva construida por la empresa Papik Cases Passive. El consumo eléctrico de esta casa al año es de 500 €, un consumo ACS/año 88 € y el retorno inversión se calcula en unos 6 años.(La casa consta de 130 m2 construidos con un precio de 1.200 € m2).
Durante la ola de calor del pasado verano de 2015 en la que en el exterior se alcanzaron temperaturas de hasta 40 grados, en el interior, sin ningún tipo de refrigeración, el termómetro en ningún momento llego a superar los 25 grados y sumado a la falta de humedad, la sensación térmica era aún más agradable. Durante el invierno de 2014-15 calentaron los 120m2 de casa con la ayuda de una estufa de leña de pequeñas dimensiones que encendieron en unas 50 ocasiones y bastaron para conseguir el confort interior, lo que indica el bajo consumo de energía de estas casas.

Fuente: 7ª Conferencia Española Passivhaus – 7CEPH 

Imágenes: Papik Cases Passive

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Un comentario en “Edificios que ahorran energía: los beneficios de los sistemas pasivos

  1. Al final, la madera en combinación con otros materiales es la mejor elección, como referencia tenemos los paises escandinavos.
    En Galicia tenemos madera y materias primas de sobra para hacerlo, en fin, feliz año 2016.

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